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Los mecanismos de resistencia antibiótica de bacterias patógenas oportunistas establecidas en hospitales es el tema de estudio de la doctora Alejandra Mussi, del grupo dirigido por el doctor Alejandro Viale del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR).
Acerca de Acinetobacter baumannii
“Acinetobacter baumannii es un patógeno oportunista”, segundo responsable de infecciones hospitalarias en nuestro país, que afecta en particular a pacientes con un sistema inmunológico deprimido. Es un microorganismo ubicuo, el cual se encuentra en la naturaleza, de hecho es flora natural de la piel humana, señaló la doctora Alejandra Mussi. “El problema aparece cuando un paciente inmunocomprometido es infectado por una cepa que es multirresistente, hecho que suele suceder en un ámbito hospitalario provocando casos de neumonías, septicemia meningitis, e infecciones del tracto urinario”, agregó.
Esta bacteria no presenta importantes factores de virulencia y su patogénesis -su relación con la enfermedad- está vinculada al hecho de poseer gran facilidad para adquirir mecanismos de resistencia a los antibióticos utilizados para combatirlo, tanto a los de rutina como a los de última generación, como son los carbapenemes” explicó la doctora.
Hospedador-microorganismo-ambiente
La infección por este tipo de patógenos se comprende mejor cuando uno analiza la tríada: hospedador-microorganismo-ambiente, explicó la doctora Mussi. Acinetobacter baumannii afecta principalmente a pacientes inmunodeprimidos (su hospedador), porque éstos no presentan sistemas de defensa totalmente competentes y están sometidos a altas y variadas dosis de antibióticos. Además, en el ámbito hospitalario (ambiente), los pacientes son tratados con sondas o catéteres, es decir que se utilizan dispositivos invasivos, y es allí donde Acinetobaceter baumannii forma biopelículas, que son estructuras muy resistentes donde los antibióticos no penetran.
Otra característica distintiva de este patógeno es su persistencia ambiental aún en condiciones de desecación o escasez de nutrientes. Todo ésto favorece la diseminación del microorganismo, siendo el hospital un ambiente propenso para que el mismo exprese su carácter patogénico, destacó la doctora Mussi.
Medidas de bioseguridad
Acinetobacter baumannii compone la flora de nuestra piel y convive en la naturaleza, pero afecta de manera negativa a enfermos y se esparce con facilidad en ámbitos nosocomiales, ¿qué medidas tomar?
La doctora Mussi señala que las medidas de higiene y bioseguridad son aspectos claves a tener en cuenta cuando se trata de este tipo de microorganismo. Son de particular importancia las normalmente utilizadas por el personal hospitalario: lavado de manos, limpieza de ropa utilizada en el ámbito nosocomial, esterilización de materiales, utilización de descartables, aislamiento de pacientes infectados en salas especiales con mayor control, prevención de la diseminación intra e inter-hospitalaria por el personal que trabaja en distintos centros asistenciales, identificación de los reservorios del patógeno, de sus formas de transmisión y caracterización de los mecanismos de resistencia preponderantes en cada región, entre otros.
Acinetobacter baumannii: el estudio a lo largo del tiempo
En el proyecto de investigación de la doctora Alejandra Mussi, Licenciada en Biotecnología e Investigadora del Conicet, está involucrada la doctora Adriana Limansky y los estudiantes de grado Ainelén Piazza y Adrián Golic. “Durante mucho tiempo nos dedicamos a identificar los mecanismos de resistencia a antibióticos, y en particular a los carbapenemes (antibióticos de última generación que se utilizan para tratar infecciones nosocomiales). Lo que hicimos fue caracterizar una proteína de membrana externa, cuya desaparicion es concomitante con la resistencia a los carbapenemes. Lo que pudimos ver es que esa proteína es una vía de entrada para estos antibióticos, y la bacteria al eliminarla o modificarla se hace más resistente porque el antibiótico no puede ingresar a su sitio de acción” explicó Mussi.
Otra de las contribuciones que se hicieron desde el grupo de investigación, está relacionada a la capacidad de Acinetobacter de moverse, lo cual fue publicado recientemente en Journal of Bacteriology, siendo además nota de tapa de esta revista. “Acinetobacter” viene del griego “akinetos”, sin movilidad. La doctora Mussi encontró, en colaboración con el grupo del doctor Luis Actis de la Miami University (Estados Unidos), no sólo que el patógeno se mueve, sino que esta movilidad está regulada por la luz.
“La importancia de este hallazgo radica en que ahora sabemos que existe una regulación por estímulos ambientales sobre este patógeno, y que anteriormente se vinculaba solamente a organismos que hacen fotosíntesis. Ello nos generó las siguientes preguntas: ¿por qué este patógeno, que no realiza fotosíntesis, tiene la capacidad de responder a la luz? Y en eso estamos avanzando. Hemos encontrado recientemente que la luz regula no solo la movilidad sino también la capacidad de hacer biopelículas, consideradas factores de virulencia” afirmó Mussi.
Cabe destacar que esta regulación por luz depende asimismo de la temperatura ambiente, con lo cual el grupo de la doctora Mussi concluyó que la luz es un factor importante en la vida del microorganismo por fuera del hospedador humano, aspecto que podría traducirse en la persistencia del patógeno dentro del ambito hospitalario.
El grupo abocado al estudio de Acinetobaceter baumannii continúa estudiando los mecanismos de patogénesis de este microorganismo a fin de contribuir a establecer medidas de bioseguridad para evitar su propagación en el ámbito hospitalario.
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