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El estudio combina dos tratamientos ya conocidos. Se aplicó con buenos resultados a tumores gastrointestinales de animales. Su utilización en humanos aún requiere de estudios adicionales.
Un estudio sobre cáncer del que participan los doctores Pablo Matar y Guillermo Mazzolini, investigadores del CONICET, fue distinguido por la Fundación Florencio Fiorini y Lalcec con el premio a nuevos desarrollos diagnósticos y/o terapéuticos en cáncer. El trabajo realizado en conjunto por el Instituto de Genética Experimental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario y el Laboratorio de Terapia Génica de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral estudia como actúan asociados dos tratamientos que generalmente se utilizan en forma separada para combatir el cáncer: la aplicación de ciclofosfamida y la terapia génica con interleuquina 12 (IL-12).
A diferencia de los métodos convencionales que apuntan a atacar directamente al tumor, estas dos terapias combinadas pueden estimular al sistema inmunológico para que sea éste el que actúe. La ciclofosfamida es un agente que habitualmente se utiliza en quimioterapia en altas dosis dirigidas a destruir el tumor. Estas altas cantidades afectan al tejido enfermo y al mismo tiempo dañan el tejido sano produciendo importantes efectos secundarios. En cambio, suministrada en bajas dosis esta sustancia no ataca al tumor directamente, pero altera el sistema inmunológico potenciando su respuesta antitumoral.
"La ciclofosfamida mejora el sistema inmunológico para que luego la terapia génica con interleuquina produzca la respuesta de rechazo a los tumores", explica el doctor Matar. La interleuquina es una proteína producida naturalmente por el organismo que regula la respuesta inmune y tiene efectos antitumorales. Al igual que la ciclofosfamida, al ser suministrada como droga causa varios efectos colaterales. Para minimizar las consecuencias no deseadas y utilizar la menor dosis posible se suministra a través de terapia génica. Esta técnica utiliza un virus modificado que transporta la interleuquina al tumor lo que permite conseguir un efecto más localizado y menos tóxico para el resto de los tejidos.
"Esta combinación de terapias tiene un efecto sinérgico, los resultados superan la suma de los efectos de ambas, se potencian mutuamente", señala Matar. Sin embargo, aclara que aún falta mucho recorrido para tener avances que puedan ser aplicados en humanos. Los estudios realizados hasta el momento se llevaron a cabo exclusivamente en ratones sobre tumores gastrointestinales (colon y páncreas). "Elegimos este tipo de tumores porque en ellos las terapias actuales no obtienen resultados demasiado buenos y estamos intentando mejorar lo que existe", afirma el científico.
Esta investigación se desarrolla desde 2005. Participan de ella Graciela Scharovsky, Viviana Rozados y Pablo Matar del Instituto de Genética Experimental y Mariana Malvicini y Guillermo Mazzolini del Laboratorio de Terapia Génica. Recientemente el proyecto también mereció el "Premio Leonardo Satz" entregado en el Congreso Franco Argentino de Inmunología y el premio a la trayectoria que la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR otorgó en su 90º aniversario.
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